Las emociones y tu nutrición

Las emociones y la nutrición

Desde niños nos han inculcado la idea del alimento como premio, castigo o también como alivio a distintas dolencias: si nos caíamos y llorábamos, nos consolaban con la promesa de regalarnos golosinas; si nos rehusábamos a tomar la sopa o comer pescado, nos quedábamos sin postre; si sacábamos buenas nota en el colegio nos premiaban con dulces y chocolates etc… es cierto que gratifican, alivian el dolor y la tensión creando un efecto biológico reconfortable pero solo es temporalmente, luego nos quedamos con la consecuencia de los excesos cometidos y la confusión de no saber en que momento nuestro organismo necesita de los nutrientes esenciales para cubrir las necesidades vitales.

Algunas personas utilizan el alimento como un aislante emocional del malestar que les provoca llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones.

Con el fin de protegerse, comen más o menos alimentos creyendo que los mismos ayudarán a satisfacer o resolver sus problemas emocionales, huyendo y refugiándose en el consuelo, el olvido o la satisfacción que les provoca comer.

Hay personas que castigan a su cuerpo con dietas restringidas como si él fuera su peor enemigo creyendo que la solución a sus problemas es adelgazar pensando que sus dificultades se deben a esos tres, cinco o diez kilos de más.

La falta de autoestima puede empujarnos a buscar erróneamente soluciones a través de la comida pero lo único que se consigue es ir deteriorando la salud mental y física. Lo cierto es que el momento de comer no implica únicamente la satisfacción de una necesidad biológica, sino también sicológica igualmente importante.

Por lo tanto la buena alimentación es mucho más que proveer al cuerpo de los nutrientes que necesita para estar perfectamente sano; comer es placer y también un acto social destinado a establecer lazos afectivos.

Es de mucha utilidad tomar nota de todo lo que ingerimos, también prestar atención a nuestro entorno, como por ejemplo, si estamos solos o acompañados, cual es nuestro estado anímico (Aburrido, triste, alegre), si el lugar es agradable o no. si nos tomamos el tiempo necesario. etc.

Desde Anandas y a través de este proceso de Coaching Nutricional te ofrecemos:

  1. Mejorar tu alimentación y estilo de vida de forma duradera
  2. Auto Conocerte mejor, descubrir tus fortalezas y todos los recursos que ya posees
  3. Convertir tus debilidades en fortalezas
  4. Distinguir entre hambre física, hambre mental  y hambre emocional
  5. Saber cómo nutrirte a todos los niveles
  6. Lograr tu peso saludable y mantenerlo
  7. Tomar conciencia de tus emociones Gestionarlas mejor
  8. Liberarte de creencias limitantes y que pasen a ser potenciadoras
  9. Detectar qué comportamientos limitantes te impiden alcanzar tus objetivos para cambiarlos
  10. Mejorar la relación contigo mismo y con la comida
  11. Mejorar la autoestima
  12. Acercarte un poco más a tu felicidad.
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