Los juegos del Coaching

Los juegos del coaching

“Me ha ayudado a mejorar la actitud. Siempre he tenido una actitud muy buena en cuanto a lucha, pero quizá no tanto en cuanto a la forma de tratarme a mí mismo cuando las cosas no iban saliendo bien. Ahora abordamos el problema de una forma diferente. La mayoría de las veces que tenía un problema psicológico usaba herramientas a posteriori. Aparecía el problema y buscaba una solución y ahora estamos trabajando para erradicar ese problema de entrada. Es un trabajo más a nivel de subconsciente que a nivel consciente”, explica el golfista, que este jueves tomó la salida en el regreso olímpico del golf.

¿En qué consiste exactamente esta actividad que tantos recelos despierta entre los psicólogos? “Es un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial mediante un gran conjunto de herramientas que ayudan a cubrir el vacío existente entre donde una persona está ahora y donde desea estar”, según la Asociación Española de Coaching (Asesco), responsable entre otras cosas, de certificar los programas de formación en España (la titulación mínima exige un ciclo de 140 horas), y que agrupa a más de 500 profesionales.

Me ha ayudado mucho a mejorar la actitud cuando las cosas no salen bien”

_Rafael Cabrera-Bello, golfista español

La definición no aclara gran cosa. Seguramente porque el proceso varía en cada caso. El coach guía a cada persona por un camino interior deductivo en el que él mismo encuentra las respuestas en función de sus desafíos y de las dificultades que encuentra.

“Mi método se basa en ayudarles a sacarse el máximo provecho, que no se produzca un autoboicot involuntario y saber extraer de cada situación lo más positivo. Los deportistas tienen muchos miedos y no disfrutan del día a día porque están muy enfocados en el resultado. El miedo hay que trabajarlo mucho. Hay chicos que tienen más miedo de fallar que ilusión por ganar”, explica Jordi Balaguer, que empezó a trabajar con Carbonell tras los Europeos de 2014 y que ahora lo hace con todo el equipo de sincronizada. Realiza sesiones semanales, presenciales o vía Skype, de hasta hora y media.

“Ayudamos al deportista a tomar conciencia de lo que puede hacer para dar lo máximo, a conectar con lo mejor que tiene. Incluso los de élite pueden perder la confianza. El coaching les hace conectar con sus valores, su esencia, digamos su mejor versión”, coincide Campillo, que también despacha semanalmente con Marín, individualmente y junto a su equipo técnico.

“Para mí es algo muy importante. Lo que hago es liberarme de todas las preocupaciones que tengo fuera del deporte para no tirarme a la piscina con piedras en la espalda, trabajar miedos para que cada día pueda trabajar al cien por cien y tener mi mente en el entrenamiento y no en las cosas que me pasan”, explica Carbonell.

Aislarse de lo externo a la competición es un factor esencial en el éxito de un deportista en unos Juegos, donde se multiplica la atención mediática. También una parte fundamental de la labor del coach.

“Un jugador que físicamente está bien, tácticamente también, pero llega la competición y ha discutido con su pareja o ha dormido mal, empieza a darle vueltas a la cabeza y no está conectado, no estas en tu mejor versión, llegas tarde, te cabreas, te vas del juego”, explica Campillo, que junto a Fernando Rivas ha trabajado incluso sobre cómo debe hacer Carolina para no desviarse de la estrategia si siente algún dolor o, como ha ocurrido en alguna ocasión, o padece un resfriado.

El coaching se aplica hoy en todos los ámbitos de la sociedad, especialmente en el mundo de la empresa, pero tiene su origen en el deporte. La primera piedra se le atribuye a Timothy Gallwey, ex entrenador del equipo de tenis de la Universidad de Harvard, y a su obra El juego interior del tenis, en la que desgrana el particular partido que se libra dentro de la cabeza de cada tenista, contra el nerviosismo, contra las dudas, contra los miedos, y que impide al jugador dar el cien por cien de su nivel.

“En ese partido interior, fallar un golpe puede hacer que te convenzas de que no puedes ganar”, explica Campillo.

“El coaching ayuda a los deportistas a conectar con sus valores, su esencia, digamos su mejor versión”

Juan Carlos Campillo, coach de Carolina Marín

Curiosamente el trabajo de Gallwey se aplicó antes al mundo de la empresa que al del deporte, según Campillo, por motivos económicos.

“En el deporte entonces no había dinero para eso”, explica el coach, que ha seguido el mismo camino: se inició en el deporte como entrenador de baloncesto, se desarrolló en el mundo de la empresa y ahora ha regresado al ámbito deportivo. Un camino que probablemente sigan algunos de los protagonistas de estos Juegos, como la propia Ona Carbonell, que ya imparte charlas de liderazgo a directivos de empresas.

“La psicología diagnostica el problema, el coaching no” ¿Cuál es la diferencia entre el coaching y la psicología?

Responde Juan Carlos Campillo, licenciado en psicología pero especialista en coaching: “La psicología te orienta más hacia soluciones y diagnostica problemas, evalúas su situación y le das indicaciones. En el coaching no evalúas ni das indicaciones, sino que haces preguntas para que el otro descubra por donde tiene que ir. Por eso a veces es más lento. Lo bueno que tiene el coaching es que hace que tú tengas que hablar mucho con las personas. Aquí se trabaja de ahora hacia delante, no se indaga mucho en el pasado”.

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Las emociones y tu nutrición

Las emociones y la nutrición

Desde niños nos han inculcado la idea del alimento como premio, castigo o también como alivio a distintas dolencias: si nos caíamos y llorábamos, nos consolaban con la promesa de regalarnos golosinas; si nos rehusábamos a tomar la sopa o comer pescado, nos quedábamos sin postre; si sacábamos buenas nota en el colegio nos premiaban con dulces y chocolates etc… es cierto que gratifican, alivian el dolor y la tensión creando un efecto biológico reconfortable pero solo es temporalmente, luego nos quedamos con la consecuencia de los excesos cometidos y la confusión de no saber en que momento nuestro organismo necesita de los nutrientes esenciales para cubrir las necesidades vitales.

Algunas personas utilizan el alimento como un aislante emocional del malestar que les provoca llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones.

Con el fin de protegerse, comen más o menos alimentos creyendo que los mismos ayudarán a satisfacer o resolver sus problemas emocionales, huyendo y refugiándose en el consuelo, el olvido o la satisfacción que les provoca comer.

Hay personas que castigan a su cuerpo con dietas restringidas como si él fuera su peor enemigo creyendo que la solución a sus problemas es adelgazar pensando que sus dificultades se deben a esos tres, cinco o diez kilos de más.

La falta de autoestima puede empujarnos a buscar erróneamente soluciones a través de la comida pero lo único que se consigue es ir deteriorando la salud mental y física. Lo cierto es que el momento de comer no implica únicamente la satisfacción de una necesidad biológica, sino también sicológica igualmente importante.

Por lo tanto la buena alimentación es mucho más que proveer al cuerpo de los nutrientes que necesita para estar perfectamente sano; comer es placer y también un acto social destinado a establecer lazos afectivos.

Es de mucha utilidad tomar nota de todo lo que ingerimos, también prestar atención a nuestro entorno, como por ejemplo, si estamos solos o acompañados, cual es nuestro estado anímico (Aburrido, triste, alegre), si el lugar es agradable o no. si nos tomamos el tiempo necesario. etc.

Desde Anandas y a través de este proceso de Coaching Nutricional te ofrecemos:

  1. Mejorar tu alimentación y estilo de vida de forma duradera
  2. Auto Conocerte mejor, descubrir tus fortalezas y todos los recursos que ya posees
  3. Convertir tus debilidades en fortalezas
  4. Distinguir entre hambre física, hambre mental  y hambre emocional
  5. Saber cómo nutrirte a todos los niveles
  6. Lograr tu peso saludable y mantenerlo
  7. Tomar conciencia de tus emociones Gestionarlas mejor
  8. Liberarte de creencias limitantes y que pasen a ser potenciadoras
  9. Detectar qué comportamientos limitantes te impiden alcanzar tus objetivos para cambiarlos
  10. Mejorar la relación contigo mismo y con la comida
  11. Mejorar la autoestima
  12. Acercarte un poco más a tu felicidad.